Cómo elegí mis primeros bastones de trekking (y todo lo que aprendí después)
Recuerdo perfectamente mi primera salida a la montaña.
Miraba a otras personas caminar con bastones y pensaba exactamente lo mismo que muchos principiantes:
"Eso debe ser para la gente mayor."
"Yo todavía puedo caminar sin ellos."
"Es un peso extra que no necesito."
Qué equivocado estaba.
Después de varias rutas, muchas horas de descenso y algunas rodillas reclamando al día siguiente, entendí que los bastones no sirven porque uno sea débil. Sirven porque permiten caminar mejor, cansarse menos y proteger el cuerpo.
Hoy no imagino una salida larga sin ellos.
Si estás pensando en comprar tus primeros bastones, me gustaría contarte las cosas que me habría gustado saber antes de gastar mi dinero.
¿Realmente hacen tanta diferencia?
Sí.
Y probablemente notarás la diferencia mucho más bajando que subiendo.
Cuando descendemos una montaña, nuestras rodillas reciben cientos —e incluso miles— de impactos.
Cada paso transmite parte del peso de nuestro cuerpo hacia las articulaciones.
Ahora imagina que además llevas una mochila de 10 o 15 kilos.
Los bastones ayudan a repartir parte de esa carga hacia los brazos, reduciendo el esfuerzo que reciben las rodillas y mejorando el equilibrio en terrenos irregulares.
Después de varias horas caminando, esa ayuda se siente muchísimo.
Mi primer consejo: evita los bastones de una sola medida
Cuando uno comienza, suele fijarse únicamente en el precio.
Yo también lo hice.
Y uno de los modelos que menos me gustan son esos bastones que tienen una longitud fija y un pequeño botón o "pelotita" para desplegarlos.
Funcionan.
Pero tienen algunas desventajas importantes.
No permiten ajustar fácilmente la altura según el terreno.
Y eso, en montaña, sí importa.
¿Por qué es importante poder regular la altura?
Porque el terreno cambia constantemente.
No es lo mismo caminar:
En una subida;
En una bajada;
Por un sendero plano;
Con nieve;
Atravesando un río.
En una subida muchas personas prefieren acortar ligeramente los bastones.
En una bajada, en cambio, suelen alargarlos para ganar estabilidad.
Con un bastón de medida fija esa posibilidad prácticamente desaparece.
También piensa en el mantenimiento
Otro aspecto del que casi nadie habla.
Los bastones ajustables mediante seguros o cierres permiten reemplazar piezas con mayor facilidad.
En cambio, algunos modelos con mecanismos internos más complejos pueden resultar más difíciles de reparar si se dañan.
Si piensas utilizarlos durante años, este detalle puede marcar una diferencia.
¿Aluminio o fibra de carbono?
Es una de las dudas más frecuentes.
Bastones de aluminio
Son los más recomendables para comenzar.
¿Por qué?
Porque son:
Resistentes;
Económicos;
Soportan mejor golpes fuertes;
Fáciles de reparar.
Si uno se dobla, muchas veces sigue siendo utilizable hasta terminar la ruta.
Bastones de fibra de carbono
Son más ligeros.
Eso los hace muy atractivos para quienes realizan largas distancias o buscan reducir peso.
Sin embargo, tienen un inconveniente.
Ante un impacto fuerte, en lugar de doblarse pueden quebrarse.
Por eso muchas personas prefieren comenzar con aluminio y más adelante decidir si realmente necesitan dar el salto al carbono.
El mango también importa
Curiosamente, es una de las partes con las que más tiempo estaremos en contacto.
Y existen varios materiales.
Espuma EVA
Es probablemente mi favorita.
¿Por qué?
Muy cómoda.
Excelente agarre.
Absorbe bien la humedad.
No transmite tanto el frío.
Ideal para largas caminatas.
Corcho
Cada vez es más popular.
Tiene varias ventajas.
Muy cómodo.
Reduce la sudoración.
Se adapta poco a poco a la forma de la mano.
Excelente para largas jornadas.
Muchos montañistas experimentados lo prefieren.
Goma o plástico
Generalmente aparece en modelos más económicos.
Cumple su función, aunque suele ser menos cómoda durante muchas horas de uso.
¿Y las dragoneras?
Esa cinta donde introducimos la mano no está puesta por casualidad.
Cuando se utiliza correctamente:
Mejora el apoyo;
Reduce la fuerza necesaria para sujetar el bastón;
Disminuye el cansancio en las manos;
Evita que el bastón se caiga si abrimos la mano por un momento.
Aprender a usarla correctamente hace una diferencia importante.
Las rosetas: pequeñas, pero muy importantes
Seguramente has visto que en la punta del bastón aparece una pieza circular.
Esa pieza se llama roseta.
Su función es evitar que el bastón se hunda demasiado.
Existen distintos tamaños.
Roseta pequeña
Es la más utilizada.
Perfecta para:
senderos;
roca;
tierra;
trekking tradicional.
Roseta mediana
Muy útil cuando encontramos barro o nieve poco profunda.
Entrega un apoyo más estable.
Roseta grande para nieve
Si alguna vez caminas sobre nieve profunda, notarás inmediatamente la diferencia.
La superficie es mucho mayor y evita que el bastón se entierre a cada paso.
Por eso es prácticamente indispensable en rutas invernales.
¿Cuántos tramos debería tener?
Hoy encontramos bastones de:
dos tramos;
tres tramos;
incluso cuatro tramos.
Para la mayoría de quienes practican trekking, los de tres tramos son una excelente elección.
Se guardan fácilmente en la mochila, permiten ajustar la altura y ofrecen un buen equilibrio entre rigidez y portabilidad.
¿Necesito uno o dos bastones?
Mi recomendación siempre será utilizar dos.
Con ambos bastones conseguirás:
Mayor equilibrio;
Mejor distribución del esfuerzo;
Menor carga sobre las rodillas;
Más estabilidad en cruces de ríos, nieve o terrenos sueltos.
Usar solo uno ayuda, pero no entrega los mismos beneficios.
¿Cuándo comprar unos mejores?
Hay una frase que siempre me gusta repetir.
No necesitas comenzar con el mejor equipo. Necesitas comenzar con un equipo que te permita aprender.
Tus primeros bastones probablemente no serán los que uses dentro de cinco años.
Y está bien.
Con el tiempo descubrirás qué tipo de montaña disfrutas más.
Quizás te enamores del senderismo de un día.
Quizás empieces a hacer alta montaña.
Tal vez descubras el trail running.
Cada disciplina tiene necesidades diferentes.
Por eso, cuando llegue el momento de comprar tu segundo par de bastones, ya no elegirás por el color o el precio.
Elegirás por experiencia.
Mi recomendación para quienes recién comienzan
Si hoy tuviera que aconsejar a un amigo que comprará sus primeros bastones, le diría algo muy simple:
Elige un modelo de aluminio.
Que tenga tres tramos.
Que sea regulable en altura.
Con un sistema de bloqueo firme (tipo palanca).
Con mango de espuma EVA o corcho.
Y que incluya rosetas intercambiables para diferentes tipos de terreno.
No serán los bastones más caros del mercado, pero te acompañarán durante muchas rutas mientras ganas experiencia.
Porque, al final, los bastones no sirven para caminar por ti.
Sirven para que llegues más lejos, con menos desgaste y con una sonrisa que todavía te acompañe al día siguiente.