Cerro Golondrina: una jornada larga, expuesta y mucho más dura de lo que imaginábamos
Hay cerros que desde abajo se ven “simples”.
Y después están los que te hacen entender, paso a paso, que la montaña nunca se debe subestimar.
Así fue mi experiencia en el
Cerro Golondrina.
El inicio: Embalse El Yeso y una montaña que parecía tranquila
Partimos temprano desde el sector del Embalse El Yeso, rodeados de ese clásico paisaje del Cajón:
Agua turquesa.
Roca.
Viento frío.
Montañas que parecen infinitas.
El Golondrina es conocido por tener:
Gran desnivel.
Filos expuestos.
Largas jornadas físicas.
Pero una cosa es leerlo… y otra vivirlo.
La canaleta: el “atajo” que terminó siendo lo más peligroso
Decidimos subir por la canaleta para ahorrar casi 2 km de distancia.
En el mapa parecía lógico.
En la realidad… fue otra historia.
La pendiente era fuerte, el terreno muy suelto y comenzaron las caídas de piedras. Cada paso requería atención total porque cualquier roca podía soltarse y bajar directo hacia nosotros.
Ese tramo:
Desgasta muchísimo las piernas
Consume energía rápido
Mentalmente obliga a mantenerse alerta todo el tiempo.
Hubo momentos donde avanzar era lento no por cansancio… sino por seguridad.
La nieve cambia completamente la montaña
Algo importante del Cerro Golondrina es que cambia muchísimo según la época del año.
Trekking
La temporada más común va desde:
Octubre hasta mayo
Las mejores fechas suelen ser:
Noviembre avanzado
Diciembre
Porque normalmente hay menos nieve y el terreno está más estable.
Randonnée / invierno
En condiciones invernales:
La montaña cambia completamente
Aparecen cornisas
Aumenta el riesgo de avalanchas
La aproximación puede ser mucho más larga.
Dependiendo de las nevadas:
La temporada puede ir desde junio hasta principios de noviembre
Octubre suele ser una excelente época para esquí de randonnée.
En pleno invierno, después de grandes nevadas, incluso puede ser necesario comenzar caminando mucho más abajo de la presa del Embalse El Yeso.
Un cerro hermoso… pero que exige respeto
El Golondrina entrega algunas de las mejores vistas del Cajón del Maipo.
Y honestamente, cuando llegas arriba entiendes por qué tanta gente lo recomienda.
Pero también hay que decirlo:
no es un cerro libre de peligros.
Especialmente en invierno:
Abundan las cornisas
Hay sectores propensos a avalanchas
El terreno puede volverse mucho más delicado de lo que parece.
Por eso no es una montaña para improvisar.
En la foto de abajo nos vemos subiendo; al mismo tiempo, se puede ver el Embalse del Yeso y la Laguna Negra.
Cuando llegas a los 3.200 msnm, logras ver la laguna y el embalse. Desde ahí debes caminar hacia el noroeste, donde tendrás que subir unos 500 metros de desnivel para llegar a la cumbre. Uno de esos tramos puede verse expuesto, pero pisando bien no debería haber ninguna situación de riesgo.
Como pueden observar, el camino es bastante amplio y cuenta con algunos manchones de nieve.
La cumbre
Después de casi 7 horas, logramos llegar a la cumbre tras recorrer cerca de 10 km desde el auto y superar un desnivel positivo de 1.519 m.
Y como muchas veces pasa en montaña, todo el cansancio se mezcla con silencio.
Desde la cumbre puedes ver:
El enorme; Embalse El Yeso y Laguna Negra.
Filos interminables
Montañas del Cajón del Maipo
Esa sensación de estar lejos de todo.
En ese momento entiendes por qué tanta gente vuelve a sufrir voluntariamente en la montaña.
Después de varias horas, se logró llegar al Cerro Golondrina, a 3.720 msnm.
Después de un buen descanso, comenzamos a descender.
La bajada: donde todavía no termina nada
La bajada nos tomó unas 4 horas. Con un total aprox. de 21 km.
Y aunque mucha gente piensa que bajar es “fácil”… en este cerro no lo sentí así.
Seguíamos expuestos:
Piedras sueltas
Desgaste acumulado
Concentración constante
Porque cuando llevas más de 10 horas moviéndote, cualquier error puede pasar.
Nos tocó una bajada bastante larga, pero con un muy buen acarreo que nos facilitó el descenso. La foto de abajo de la derecha se ve la Laguna Negra.
En resumen
El Cerro Golondrina fue:
Largo
Exigente
Expuesto
Físicamente desgastante.
Pero también fue una de esas rutas que te recuerdan por qué la montaña genera tanto respeto.
Porque hay cerros que no solo te cansan las piernas.
Te cansan la mente… y aun así quieres volver.
Vista de la cumbre del Cerro Golondrina
Lo que se puede ver desde la cima de Cerro Golondrina. Haz clic y desplázate por el mapa para explorar, y acerca o aleja la imagen para ver los nombres de las montañas vecinas.
Pincha abajo si deseas ver la ruta. ⛰️📍