La trotadora: una de las mejores herramientas para entrenar para la montaña

Cuando pensamos en prepararnos para una salida a la montaña, solemos imaginar largas caminatas, cerros o escaleras. Sin embargo, existe una máquina que muchas veces pasa desapercibida y que puede marcar una gran diferencia en tu rendimiento: la trotadora.

Durante estos años de entrenamiento se ha convertido en una de mis principales aliadas. No importa si afuera llueve, hace demasiado calor o simplemente no tengo tiempo para ir al cerro. Siempre puedo entrenar y mantener la constancia.

¿Por qué entrenar en una trotadora?

La mayor ventaja de la trotadora es que permite controlar completamente el entrenamiento. Puedes ajustar la velocidad, la inclinación y el tiempo, simulando distintos tipos de terreno.

Además, ofrece otros beneficios importantes:

  • Permite entrenar sin depender del clima.

  • Reduce las excusas para saltarse una sesión.

  • Facilita controlar la intensidad del ejercicio.

  • Es ideal para realizar entrenamientos por zonas de frecuencia cardíaca.

  • Ayuda a preparar el cuerpo para largas caminatas y ascensos.

Diversos estudios muestran que correr o caminar en trotadora mejora la capacidad cardiovascular, aumenta el consumo máximo de oxígeno (VO₂ máx.) y contribuye a desarrollar la resistencia aeróbica cuando se entrena de forma constante.

La inclinación: el secreto para entrenar montaña

Si tu objetivo es el trekking o el montañismo, la inclinación es probablemente la función más importante de la trotadora.

Caminar cuesta arriba exige un mayor trabajo de los glúteos, isquiotibiales, pantorrillas y músculos estabilizadores del tronco, muy similares a los que utilizamos durante un ascenso en la montaña.

Además, al aumentar la pendiente también aumenta considerablemente el gasto energético y la demanda cardiovascular, sin necesidad de correr. Investigaciones recientes muestran que el consumo de energía aumenta de forma importante a medida que se incrementa la inclinación, llegando a niveles comparables con correr en terreno plano cuando la pendiente es muy elevada.

Mi experiencia personal

Recuerdo perfectamente cuando empecé.

Al principio, caminar con una inclinación del 3 % ya me parecía muy exigente. Después de algunos minutos terminaba con las piernas completamente agotadas.

Pero la constancia hizo la diferencia.

Con el paso de los meses fui aumentando poco a poco la pendiente, sin apresurar el proceso.

Hoy, después de más de dos años entrenando, un 15 % de inclinación ya no me agota como antes, e incluso en algunas sesiones utilizo la inclinación máxima de la máquina para simular ascensos más exigentes.

Esa evolución no ocurrió de un día para otro. Fue el resultado de cientos de entrenamientos acumulados.

Es una buena forma de recordar que en la montaña los progresos llegan con paciencia y disciplina.

¿Caminar o correr?

Muchas personas creen que solo correr mejora la condición física, pero no es así.

Para quienes practican trekking y montañismo, caminar con inclinación suele ser mucho más específico, ya que imita mejor el esfuerzo que realizamos durante un ascenso real.

Dependiendo de tus objetivos puedes combinar ambos entrenamientos:

  • Caminar con inclinación: ideal para desarrollar resistencia específica para subir cerros y fortalecer las piernas con menor impacto en las articulaciones.

  • Correr: excelente para mejorar la capacidad cardiovascular, aumentar el VO₂ máx. y desarrollar velocidad y resistencia general.

No es necesario elegir uno u otro. Ambos se complementan perfectamente.

Consejos para comenzar

Si nunca has utilizado la inclinación de una trotadora, comienza de forma gradual.

  • Empieza con pendientes entre un 2 % y un 5 %.

  • Aumenta la inclinación solo cuando puedas mantener una buena técnica.

  • Evita apoyarte constantemente en las barras laterales, ya que disminuye el esfuerzo real.

  • Prioriza la constancia antes que la intensidad.

  • Si entrenas para montaña, realiza sesiones de 30 a 60 minutos caminando con inclinación.

Conclusión

La trotadora es mucho más que una máquina para correr. Utilizada correctamente, puede convertirse en una excelente herramienta para preparar tus próximas aventuras en la montaña.

No necesitas comenzar con grandes pendientes. Yo mismo encontré muy desafiante un 3 % de inclinación cuando empecé. Hoy puedo entrenar al 15 % e incluso utilizar la inclinación máxima en algunas sesiones.

La clave no fue tener una mejor máquina ni una mejor condición física desde el principio. Fue simplemente ser constante.

Con el tiempo, notarás que aquello que antes parecía imposible terminará convirtiéndose en parte de tu entrenamiento habitual. Esa misma progresión es la que, tarde o temprano, también verás reflejada cuando estés subiendo un cerro o enfrentando una expedición.